LA ESPONDILOARTROSIS

La artrosis es una degeneración de los cartílagos articulares. Cuando afecta a la columna vertebral hablamos de espondiloartrosis. Generalmente afecta a los segmentos cervicales y lumbares. En estos momentos no existe un tratamiento que sirva para curar este proceso, y sólo se pueden tratar los síntomas que produce. Entre ellos, uno de los más importantes es el dolor.

Es una enfermedad muy común, pudiendo observarse signos de artrosis en radiografías de la columna vertebral en el 20% de las personas de entre 20 y 30 años de edad, en el 80% de las personas de más de 60 años de edad y en casi todas las personas de más de 80 años de edad

Síntomas

El cuadro clínico de la artrosis vertebral puede ir desde la no producción de ningún síntoma en la persona que la padece hasta la aparición de dolor localizado en la región donde se detecta la artrosis.

A nivel de la columna cervical los síntomas más comunes son la aparición de un dolor agudo o tortícolis en forma brusca, muy intenso, que obliga a la flexión y lateralización del cuello y la cabeza para aliviar dicho dolor. Esta variante habitualmente desaparece en forma espontánea en varios días, predominando sobre todo en personas jóvenes. El dolor también puede ser moderado, como una molestia continua en la parte inferior del cuello, que al presionar los músculos de la parte posterior se intensifica. Aquí la remisión es más prolongada, alcanzando varias semanas y pudiendo reaparecer posteriormente. Otra forma es la artrosis cervical crónica, que predomina en las mujeres, influenciada, quizás, por factores musculares, laborales y de mala postura.

La artrosis a nivel lumbar ocasiona también un cuadro de dolor, siendo esta enfermedad una de las causas más frecuentes de dolor en dicha región. El dolor lumbar agudo o lumbago se desencadena al realizar algún esfuerzo o maniobra en falso que obliga al reposo en cama a la persona en busca el alivio. Aquí también pueden comprimirse las raíces de los nervios que emergen de la columna y se dirigen hacia los miembros, con desplazamiento del dolor hacia ellos.

Su sintomatología más frecuente es debilidad de extremidades superiores, dolor y rigidez de nuca, dolor de hombros y brazos, debilidad espástica de extremidades inferiores, y en casos más severos pérdida del control de esfínteres. Parece lógico pensar que si la sintomatología es ocasionada por compresión medular, la descompresión quirúrgica debiera ser el tratamiento más adecuado para esta patología, sin embargo esto aún no esta claramente establecido.

La espondiloartrosis anquilosante es una variedad de la artrosis de columna en la que se aprecian en la radiología crecimientos óseos (osteofitos). En ocasiones, los osteofitos llegan a formar un puente entre dos vértebras. Esta patología es distinta de la espondilitis anquilosante que se trata de una enfermedad inflamatoria.

Tratamiento

Para el tratamiento del dolor agudo cervical debe realizarse un reposo de la zona afectada, en algunas personas puede utilizarse un collar blando, y aplicación de calor en la región. Los analgésicos - antiinflamatorios no esteroides son utilizadas habitualmente para el alivio del dolor. Entre las medidas generales que pueden adoptarse para disminuir la contractura de los músculos cervicales se destacan la utilización de una almohada blanda, baja y deprimida en el centro. Cuando los síntomas hallan remitido la fisioterapia es muy importante para mejorar el cuadro localmente.

La corrección de las malas posturas, como en informática, mecanografía entre otras, es de vital importancia para impedir la progresión del cuadro, asociado siempre a un programa de ejercicios. Dormir sobre un colchón firme con una base dura ayuda mucho al mejoramiento del cuadro.

En el dolor lumbar, el tratamiento es muy similar al anterior, consiste en reposo, aplicación del calor local y administración de medicamentos con relajantes musculares y analgésicos. El fortalecimiento de los músculos abdominales es importante, ya que disminuye en gran medida la carga del peso corporal sobre la región lumbar.

La cirugía podrá ser practicada cuando las medidas adoptadas anteriormente no consiguieran remitir el cuadro y los síntomas sean muy molestos para la persona.